Me imagino freír el hígado antes de comérmelo crudo.
Además, no se trata del hígado de un cuerpo sino de un ganso.
Un extraño animal que viene a mi memoria dando grandes saltos agigantados por aleteos dorados y blancos.
No me imagino el páncreas,
no hace falta,
me duele bastante hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario