miércoles, 30 de septiembre de 2015

¿Si? No

Fui arrojado a una pila de almohadones mullidos en una habitación de cristal.
Una suave melodía inundaba el ambiente.
Aroma a rosas y jazmín.
Desde un altoparlante las grúas humanoides nos dan la bienvenida,
nos explican que gracias a ellos nos salvamos de morir,
que al contrario de lo que todos creen,
el verdadero portal son ellos
y que estábamos a salvo allí.
Una vez que cesó el altoparlante
y se apagó la luz,
comencé a buscar la forma de salir de allí.
Sabiendo que solo faltaban instantes para mi muerte.
Encontré una ranura en el piso,
en el marco del vidrio,
que fácilmente pude deshacer,
y salté al vacio,
y voila,
volé.

martes, 15 de septiembre de 2015

Arena hot

A un metro de la circunferencia me encuentro.
Adentro no entro,
ni en pedo.
El cuerpo que se atreve,
muere pulverizado.
Apenas uno entre cien,
alcanza a dar unos pasos
y logra perderse en la polvareda
que genera la fuerza de los rayos de luz sobre la arena.
Sin embargo pienso que no queda alternativa,
y me lanzo al encuentro de luz o de muerte.
Junto a mí, otros cuerpos acompañan el intento.
No veo más que lux,
no quiero escuchar el sonido de los cuerpos pulverizar,
sigo, penetro en la luz,
y corro como el viento.
Grúas gruñen grúas gruñen,
grúas gruñen gruñen grúas.
¡¡¡Ah!!!
Grúas humanoides se acercan,
sus fierros son sus dientes,
el aceite se mezcla con la sangre.
Durazno combustible,
naranja mecánica.
Asmática procesión de fotos de escape.
Ausente Vicente y Jacinto,
mis monjes,
muertos en la misma tarea.
La de encontrar la gracia,
pérdida, anhelada.
Gracia che copete,
fumate Alderete.
Al cuete,
me atraparon.
Dos grúas crujientes,
que gruñen y escupen aceite.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Veinte monjes murieron por mi

Me di cuenta que nadie vuelve del círculo,
para saber que pasa allí hay que ir.
Quizás, no murieron todos en manos de las grúas humanoides,
que aplastan cabezas sin ton ni son.
Algún cuerpo pudo haber alcanzado el portal
y dejar este sucio y maloliente lugar.
Cruzar el portal genera luz de color carmín
y también beige. Like honey and shit.
Soy el rey de los cuerpos,
no hay nada que temer,
¡voy a ir mañana al círculo y alcanzaré el portal!
¡Viva el rey! gritaron los cuerpos.
¡Viva el rey! gritaron again.
Entre todos los gritos se pudo escuchar otra canción que decía,
¡Muerto el rey viva el rey!
¡muerto el rey viva el rey!
Un escalofrió recorrió mi espalda
y un estremecimiento mi pecho.
Un eructo expulsó mi boca
y desató una estruendosa carcajada que acalló los susurros.


sábado, 5 de septiembre de 2015

Maldito monje mensajero

Te envío a morir por mi,
si es necesario.
Necesito saber todo lo que se sepa acerca del círculo.
Soborná a los cuerpos que anden en derredor
y traeme pronto noticias del más allá.
Sucio y asqueroso monje mensajero,
no te atrevas a desertar,
porque enviaré a mi tropa guerrera
y te llevarán las cabezas de tu hermano y tu tío.
Maldito mensajero, ¡ve ya! ¿qué esperás?