domingo, 6 de septiembre de 2015

Veinte monjes murieron por mi

Me di cuenta que nadie vuelve del círculo,
para saber que pasa allí hay que ir.
Quizás, no murieron todos en manos de las grúas humanoides,
que aplastan cabezas sin ton ni son.
Algún cuerpo pudo haber alcanzado el portal
y dejar este sucio y maloliente lugar.
Cruzar el portal genera luz de color carmín
y también beige. Like honey and shit.
Soy el rey de los cuerpos,
no hay nada que temer,
¡voy a ir mañana al círculo y alcanzaré el portal!
¡Viva el rey! gritaron los cuerpos.
¡Viva el rey! gritaron again.
Entre todos los gritos se pudo escuchar otra canción que decía,
¡Muerto el rey viva el rey!
¡muerto el rey viva el rey!
Un escalofrió recorrió mi espalda
y un estremecimiento mi pecho.
Un eructo expulsó mi boca
y desató una estruendosa carcajada que acalló los susurros.


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