de la noche,
cuando pasa el cohete,
vas a ver bailar a la marea.
Cuerpos, cabezas,
surfeando.
Nadie te ve,
parece que no están.
No es bueno estar solo,
en la noche.
Nadie habla,
nadie llora,
todos danzan sincronizados.
Dan ganas de besarlos,
pobres zombis.
¿Qué quedó de aquello
que casi no recuerdo?
Nada.
Solo desprecio y hastío,
en mi invisible semblante.
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