La penumbra la ofrecía el amarillo halo.
Bajo por el valle,
ungido ahora como rey,
y por todos lados veo,
maravillosos animales.
Escarabajos azules gigantes,
de más de dos metros de diámetro.
Lombrices eternas y peligrosas,
zancudos asesinos que se llevan los cuerpos volando y
les picotean los ojos en pleno vuelo.
Fauna de turno,
nada nuevo,
pero por precaución,
paso cabizbajo frente a la manada de escarabajos.
No sea cosa de espantar a las bestias.
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