Sucede muy de vez en cuando, cada treinta o cuarenta años. El aire se torna mas fresco y los cuerpos inmediatamente se relajan, a un punto tal que nos callamos todos.
Unidos por el silencio, y cuando ese instante pareciera ya demasiado una brisa tibia y dulce nos inunda, con un efecto narcótico y embriagador, que a los pocos segundos produce una carcajada en masa, que se multiplica y retumba hasta que nos quedamos dormidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario