viernes, 6 de febrero de 2015

Llueve, bebo, lloro, vivo

Antes que cante el gallo me despertó la lluvia, casi todos dormían. Que agradable ese cuasi silencio, se lo podía beber en pequeños y deliciosos sorbos, disfrutarlos como a una bocanada de aire fresco o a la sensación de tener espacio con los otros cuerpos.
Estoy aburrido y cansado, ¿qué sentido tiene una existencia tan miserable? ¿qué habremos hecho para merecer esto?
No recuerdo quien fui antes, hace una eternidad que estoy atrapado aquí, dicen que tuvimos una vida anterior, pero nada de ella recuerdo. Solo me dejo llevar por la marea de cuerpos, surfeando las olas de los maldecidos, esperando un milagro.
Llueve, bebo, lloro, vivo.

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