Proveedor de luz,
alimento del alma.
Quiero que truenes mis oídos
con rugir salvaje.
Los cuerpos esperan tu llegada,
no vuelvas al hangar de nuevo,
a último momento.
El combustible será nuestros sueños,
sueños que morirán a tu llegada.
Cuando llegues todos,
todos vamos a comerte,
o a subirnos para dar una vuelta.
No apagués la luz Cohete,
dejala encendida un poco más.
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